EL SEXTO SOL

Misterios Mayas



  • Introducción


    A diferencia de nuestra actual visión, plana y material sobre la existencia, los mayas consideraban su propia vida como un gran viaje místico de aprendizaje. Este viaje tenía lugar en nuestro mundo y se experimentaba por medio de un mecanismo dual.

    En primer término estaba el cuerpo físico. Mortal y sujeto a las leyes de la materia. Útil, solamente de manera temporal. Considerado por ellos como un simple vehículo que los transportaba a través de la escabrosa realidad del mundo salvaje.

    En segundo término estaba la conciencia. Considerada por los mayas como nuestro verdadero ser inmortal. Conocida como Way o Wayob en su propia lengua. Representada en forma de serpiente. Nuestra alma inmortal o espíritu, para entenderlo en términos modernos. Pero con una gran diferencia.

    En el pensamiento maya, nuestra conciencia era una entidad curiosa, sigilosa y dinámica. De carácter evolutivo y eternamente cambiante. Su propósito de existencia era la exploración y el aprendizaje de las misteriosas leyes que gobiernan el cosmos. Su terreno de exploración era nuestro mundo. El cual era considerado por ellos como un reino mágico de exuberante hermosura. Donde los cielos y la tierra se influían mutuamente en una continua danza de poder para regir el destino de los seres vivos.

    Éste reino de magia y color, se encontraba regido por una inteligencia suprema que ellos llamaban el Kin y que podríamos entender en términos modernos como luz divina. Nuestro Sol era la fuente de donde emanaba este poder supremo, por lo cual era llamado Kin’Ich Ahau. Supremo señor del rostro de luz divina.

    El Kin representaba la inteligencia suprema que hacia posible la vida. Pues los mayas consideraban que esta luz divina era el componente principal de nuestra conciencia. O sea, que en términos de su propio conocimiento, los seres vivos éramos en parte luz y en parte materia. La luz conformaba nuestra conciencia. Y dado que la luz proviene de las estrellas, ellos se consideraban hijos de éstas. Por esta razón, tanto las inmensas estrellas como los seres vivos eran producto de la luz divina que daba origen a los misterios de la creación.

    Esta luz divina se encontraba presente en todo aquello que fuese visible. Y de hecho, los mayas consideraban que la conciencia no era un fenómeno aislado en cada individuo, sino de naturaleza colectiva. Una fuerza que amalgamaba todo lo existente, estableciendo un vínculo energético entre individuos, especies, planetas, estrellas y galaxias. En otras palabras, al estar creado de luz, todo el cosmos estaba consciente.

    La característica principal de éste cosmos consciente era su eterno movimiento. Éste, era entendido por ellos como una manifestación de la energía y el poder de la creación. Todo movimiento contiene un ritmo. Y todo ritmo comprende una serie de ciclos. Por esto, los mayas pensaban que era necesario observar el ritmo, los ciclos y el movimiento del cosmos para comprender los grandes misterios de la conciencia divina.

    Y así lo hicieron durante los miles de años que floreció su civilización. De hecho, ellos fueron los creadores de una escuela especializada en desentrañar estos misterios. Por medio de danzas, música y rituales aprendieron a separar la conciencia de su cuerpo físico para entrelazarla con otras formas de conciencia más complejas y así aprender de ellas.

    Fue así como llegaron a comprender los misterios detrás de los ciclos de evolución de los planetas, los seres vivos y las estrellas mismas. Un conocimiento que luego plasmaron en sus códices y que nunca fue entendido por aquellos que llegaron a sus asentamientos a desentrañar su misteriosa ciencia.


  • ¿Qué significa EL SEXTO SOL?


    Como grandes estudiosos de los ciclos astronómicos, los mayas identificaron los principales ciclos de evolución de nuestro sol. Como seres humanos nuestra evolución propia depende del desarrollo de sus ciclos. Así que los mayas determinaban cuando estos ciclos iban a favorecer nuestra evolución como seres conscientes y cuando estos ciclos nos perjudicarían convirtiéndonos en seres más salvajes, violentos y primitivos.

    El quinto sol, tal y como es representado en la monolítica piedra del sol azteca, nos advierte de un carácter violento y sanguinario. Éste representa nuestra época actual. Guerra, hambre, miseria y destrucción. O sea el inframundo de sufrimiento y dolor.

    Sobre el sexto sol, que es nuestro siguiente ciclo astronómico, existen hipótesis respecto a la fecha de su nacimiento. La más común situó su nacimiento en la fecha del 21 de diciembre de 2012. Según la correlación GMT (Goodman, Martínez,Thompson)

    Aunque muchos estudiosos difieren de esta fecha, la mayoría están de acuerdo que su nacimiento se dará en los años venideros. Pero… ¿Qué representará este nuevo sol para todos nosotros? ¿Acaso será una nueva época de paz e iluminación para los hombres? ¿O el materialismo económico seguirá dañando la vida de millones de seres en nuestro planeta?





  • Amo del inframundo. Supremo señor de la jungla. Representa la naturaleza física. El poder de la fuerza. La máxima habilidad de supervivencia. Su nombre es Hix, Balam, en lengua maya. Supremo cazador oculto.

    Gobierna el inframundo por derecho divino. Su piel representa la envestidura del trono. Por miles de años, los emperadores mayas la lucirán en sus ropas para denotar su señorío y poder gobernante. Sus atributos de fuerza, agilidad, sigilo y determinación, son absolutamente necesarios para cualquiera que ostente el trono.

    Solo los emperadores, sacerdotes y grandes guerreros pueden vestir con sus pieles.

    En la ilustración superior, el jaguar porta un tocado con la imagen del Ahau. Que representa al Sol. La luz divina. Quien le confiere el derecho divino de regir.

    Su vestimenta se compone de pectoral y brazaletes. Atuendo típico de los danzantes. Significa que su naturaleza se mueve conforme al ritmo de la creación.




  • La naturaleza divina. El alma humana. La conciencia. A diferencia del concepto occidental, los mayas consideraban el alma o el espíritu humano como una entidad evolutiva, cambiante. De naturaleza dinámica. Exploradora de mundos.

    En términos del pensamiento maya, nuestra conciencia se encuentra alerta y en movimiento permanentemente. Orbita dos planos de realidad concretos. La vigilia y el sueño. Su nombre es Way, (pronunciado Guaee. No confundir con la palabra inglesa way.)

    En la ilustración superior, se muestra el alma encarnada en un personaje humano. En la escritura jeroglífica maya, los nombres de los gobernantes irán siempre acompañados del glifo Way. Esto denota su verdadera naturaleza. Una forma de aclarar que el cuerpo físico es tan solo un vehículo. Un medio de experimentación y transporte para superar el escabroso camino fuera del inframundo.




  • “La relación de las cosas de Yucatán” ünico documento precolombino que relata el abrupto choque de la civilización europea y los sobrevivientes del imperio maya. Escrito por el obispo franciscano Fray Diego de Landa, juez y verdugo del conocimiento ancestral.

    Entre las notas más interesantes de este manuscrito, se encuentra un hecho que ha pasado inadvertido por muchos siglos.

    De Landa ahonda aun más el misterio del origen de los mayas, pues afirma en su documento haber encontrado él mismo, en un entierro ceremonial, huesos humanos que son demasiado grandes y anchos para encajar con la fisionomía de los indígenas. Así mismo al descubrir la gran pirámide de Kukulkan en Chichen Itza, relata como las leyendas de los ahora pobladores , describen la llegada de los antiguos señores constructores de pirámides a través del mar, en grandes navios provenientes de “levante” o sea del oriente, lugar donde se alza el sol.

    De esta forma, el franciscano sugiere en su manuscrito, que el antiguo imperio maya fue probablemente gobernado por señores de otras tierras, provenientes de algún lugar lejano más allá del oceano atlántico.

  • Ciudad abandonada en el Periodo Clásico tardío. Alrededor del año 800 D.C.


    Toda su arquitectura se erige verticalmente, evocando el anhelo por alcanzar los cielos. Pues los mayas son grandes observadores del cosmos. Sus cuentas calendáricas miden con increíble precisión matemática ciclos astronómicos que abarcan periodos de más de 5000 años.

    Los historiadores les confieren el título de “Señores del tiempo”. Pero los mayas son aún más enigmáticos. Su compleja forma de ciencia esconde aún más misterios.

    Una profunda investigación sobre el propósito de la práctica de sus rituales, arrojará luz sobre el verdadero propósito de sus observaciones astronómicas y el obsesivo cálculo del tiempo.




  • Circulo de adivinación de los “Chilam”, mediante el uso de las varas magnéticas. La profetización de eventos futuros a través de la interpretación de cuentas numéricas, fue de uso común entre los antiguos mayas. Está práctica fue tan importante en sus vidas, que incluso Fray Diego de Landa describe en sus crónicas del siglo XVI, como los sacerdotes mayas tuvieron conocimiento de la invasión española desde años antes de su llegada. Numerosos códices de ese tiempo hablaban ya sobre la próxima llegada de los “Dzules” y como impondrían su señorío sobre los pueblos.

    Gracias a la práctica de sus rituales, los “Ah KIn” desarrollaron una forma compleja de ciencia basada en la expansión de la conciencia a través del uso controlado de diversas plantas psicotrópicas. Pues de acuerdo a su conocimiento, la conciencia humana posee la capacidad de viajar a otros planos de existencia mediante prácticas como la del sueño lúcido. De esta forma, los adivinos “Chilam” conseguían observar eventos futuros en la vida de los pueblos o los individuos mismos.

    En el grabado se observan representaciones de los números 7, 8 , 9, 12 , 13 y 11 en notación iconográfica. Nótese que en la pintura, tanto los números como los glifos adivinatorios flotan sobre los individuos, ya que estos están representados como pertenecientes al plano sobrenatural que se cierne sobre la realidad.

    La iglesia católica prohibió estás prácticas tras consolidar su dominio sobre los mayas, calificándolas como herejía u obra del demonio.




  • En el pensamiento maya, todas las cosas tienen un aspecto dual. El primer aspecto está conformado por el orden natural y se manifiesta en la realidad de todos los días. Es llamado el mundo físico. El segundo aspecto lo conforma la energía intangible que confiere vida y propósito a cada cosa o fenómeno que existe dentro del mundo. Este es el mundo espiritual.

    Ambas fuerzas componen la totalidad de la creación. Tal como la dualidad cuerpo y alma en el ser humano. Que para los mayas es mejor conocida como “Materia – Estrella” pues para en su pensamiento, toda la creación material y espiritual, proviene de las estrellas.




  • En la concepción maya de la existencia, el alma o conciencia se encuentra confinada dentro del cuerpo físico. Así es como experimenta la escabrosa realidad del inframundo. Experiencias traumáticas en forma de enfermedades, dolor, sufrimiento y muerte nos acompañan a lo largo de la vida en nuestro mundo.

    Sin embargo, el Way o conciencia se libera durante los sueños. Así tiene la libertad para explorar otros planos superiores de realidad. Durante miles de años, los chamanes mayas se convertirán en exploradores de la conciencia al someterse al trance durante sus rituales.

    Así desarrollarán una forma de conocimiento natural que habla sobre los misterios de la vida y la muerte. Sobre el poder de la conciencia, y nuestra capacidad para desentrañar los más inextricables enigmas del universo que nos rodea.

  • © Justin Kerr K2796. Vasija de las siete deidades. Sitio arqueológico “El Naranjo” Petén Guatemala. Periodo clásico tardío.


    Dia 4 Ahau 8 Kumku. Reunión de las siete deidades entonando el concierto de la creación. Fecha de inicio de un nuevo ciclo cósmico, según las cuentas calendáricas mayas.

    En la inscripción jeroglífica se lee de arriba a abajo: Fueron puestos en orden, Señor del centro negro, Señor del lugar celestial, Señor de la tierra, Señor de los nueve pasos, Señor Bolom Ok Te, Los tres señores nacidos juntos, 20 arbol-venado ¿?, Remero jaguar, Árbol sagrado.

    En el dibujo, el señor remero Jaguar conduce la barca justo en el momento que el cielo se separa de las aguas de origen.

    Los 6 personajes a la izquierda, representan a las dos triadas divinas que rigen sobre el orden terrenal y celestial del universo. Ambas triadas portan la materia estelar de la creación, regalo celestial de los dioses cuyo glifo se lee “9 Materia Estrella – tierra”.

    Esta dualidad “Materia – Estrella” o cuerpo y alma como sería entendido actualmente, conforma el origen divino de todos los seres animados que habitan la tierra. Pues los mayas definen nuestra alma como una chispa de luz divina que proviene de los reinos superiores de existencia.

    La 7ª deidad principal descansa sobre el trono de jaguar haciendo un gesto de inicio con su mano derecha. Todos se encuentran ataviados en traje simbólico del juego de pelota. Listos para dar inicio a la danza cósmica de la nueva creación.

    Faldas de piel de jaguar definen su poder gobernante sobre el inframundo. Sobre su cabeza, lucen tocados cuyos atributos se manifiestan en el mundo natural. Largas plumas de Quetzal y el glifo “Ahau” definen su naturaleza luminosa, como portadores del orden cósmico.